Una buena amiga me preguntaba el por qué le puse a este blog "Adelante Enciclomedia". Creo que es algo muy personal y que quizá se remonta a muchos años atrás, cuando descubrí a las computadoras, las grabadoras y las minitelevisiones. Y esa es una historia muy larga que describiré en otro capítulo pero del que puedo adelantar algo. Por que todo converge en un solo destino que es éste.
Desde muy niño yo disfrutaba todas las explicaciones científicas o prácticas que me daban mis padres de cómo funcionan las cosas. Mi curiosidad científica fue adecuadamente estimulada con toda clase de artefactos y juguetes ad-hoc, desde lupas hasta microscopios.
Tenía 8 años, una hepatitis primero y una extraña enfermedad fotosensible después me conminó a estar encerrado o bajo sombra una buena parte de mi tiempo libre. La hepatitis me volvió adicto a los dulces y la televisión. Para que yo no abandonara mi reposo en cama mi padre me trajo de uno de sus viajes una tele Sony de 4 pulgadas, de las primeras miniteles que además podía funcionar un pequeño rato a pilas. Sin quererlo mi padre me volvió adicto a la tele. Estudiaba, jugaba, platicaba con la tele presente en todos lados. Llegué a esconderla en el cajón de mi escritorio al hacer la tarea o en mi mochila. Pero por fortuna me volví selectivo y mi buen amigo de entonces Carlos Gómez Alvarez Tostado es testigo. El y yo éramos los únicos niños de 9 años en toda la escuela que sintonizaban (una odisea) y veían los documentales que pasaba el Canal 11 del IPN.
Era la época de la Guerra Fría y los espías por todas partes. Yo veía las series de los adultos como El Prisonero o El Santo, pero siempre me fascinaron las computadoras.
Desde que salían en las películas, desde que leía de la primera Univac o veía Batman y Robin en la tele o cuando me colaba a ver el Agente de Cipol con su pluma de radio comunicador... o la gran computadora a bordo del Seaview, el submarino nuclear de Viaje Al Fondo del Mar.
Preparándonos para el futuro con alta tecnología de Meteoro Submarino (StingRay) o los famosísimos Thunderbirds, una de los primeros programas que se transmitieron a color en Mexico. Dónde las computadoras y la tecnología siempre estuvieron presentes.
Y ya no se diga mi h{eroe, el negrito experto en tecnología de punta de Mision Imposible con todos sus inventos electrónicos, que incluían como decimos ahora "sofisticados mecanismos automatizados" por la causa del mundo libre...
O la gran computadora central del Tunel del Tiempo que paradójicamente no podía hacer regresar a Tony Newman y a Douglas Phillips de regreso a la época actual.
Yo fantaseaba con el poder de las computadoras. Cuartos completos llenos de carretes que daban vueltas y foquitos que se prendían y apagaban. Hasta El Santo, el enmascarado de Plata, gloria del cine nacional, tenía su computadora.
Podría contar las incontables horas que pasé con mi Computadora Lili-Ledy; una computadora científica que contestaba preguntas de opción múltiple en un tablero luminoso mecánico. Pronto me acabé las tarjetas y diseñé las mías propias. Yo tenía meros 8 años de edad. La historia viene a colación por que 35 años después apareció mi famoso y legendario juguete en casa de mis padres. Mi mamá me la devolvió y con mucho orgullo me dijo: "mira hijo, tu primera computadora" y por increible que parezca el viejo mecanismo de cuerda y foquito todavía funcionaba. Una serie de dulces recuerdos regresó a mi mente, allá en la colonia Del Valle, el corazón de la emergente clase media del D.F. Ese sería el detonante de una serie de acciones posteriores.
Podía contar como a los 10 años ya usaba una grabadora portátil japonesa antigua de carrete abierto, una Oki Corder (por supuesto todavía sobrevive en mi museo personal), obsequio de mi papá, que utilizaba para aprenderme las recitaciones de la clase de civismo, las tablas de multiplicar o las palabras de spelling que me dejaban memorizar de tarea. No había otra forma de aprender inglés mas que memorizandolas me decía la Miss Tere. Y yo compraba y compraba carretitos de cinta que por aquel entonces costaban 8 pesos, mucho mejor que un carrito de metal. Mis compañeritos me envidiaban por mi memoria prodigiosa. Lo que pocos sabían era que yo tenía una ventaja competitiva tecnológica sobre ellos. El resultado de mis avatares con las máquinas era que yo siempre ganaba todos los concursos de spelling y matemáticas en la escuela primaria y eso me llenaba de orgullo y a veces de uno que otro enemigo por ahí. Empírica y primitivamente estaba demostrando los poderes de la primitiva tecnología multimedia en la educación. Llegué a conectar la grabadora a un timer que a medianoche disparaba la grabadora con la información grabada despacio por mi con musica clásica (1970) de lo que yo me quería aprender.
En alguna visita a Puebla, mi ciudad natal, el tìo Rafael me había dejado usar su radio de onda corta. Yo quería un radio de onda corta para comunicarme con el mundo y soñaba con las posibilidades. Mi querida abuela me escuchó y luego me llamó a buscar un tesoro escondido en el cuarto de servicio de su casa: un precioso radio multibanda heteronodino de bulbos General Electric de los años 50s que funcionaba perfectamente bien. Mi mundo se abrió mas aún. Con una antena improvisada conectada en paralelo con la de la tele de la casa yo sintonizaba al universo distante; Radio Netherland de Holanda, Radio Habana Cuba, Radio Martí, La Voz de América, La XEW, La XEB (en onda corta) y por supuesto la BBC o el tono de Greenwich para sincronizar la hora mundial. Muchas estaciones en idiomas que no comprendía. Música exótica y culturas distantes. Hoy cuando junto a mis pequeños hijos y al instante sintonizo en la pc-portátil con el real player, el winamp, el wmp, el lastfm las estaciones de radio vía internet en prístino stream esterofónico y ellos se sorprenden conmigo, como me acuerdo de ese regalo, de lo ruidoso que eran las fuentes de ruido blanco y sobretodo del indicador rojo del bulbo del sintonizador mecánico o torreta que al cerrar la onda indicaba que tenías una "buena" señal.
Por aquél entonces mi hermano Miguel y yo éramos fanáticos de "Reino Salvaje" y los dos o tres documentales anuales del National Geographic que pasaba el canal cinco. No había Discovery de 24 horas. Queríamos filmar animales agazapados en la selva del Serengeti o el Kilimanjaro cuando fuéramos grandes.
Así que en sexto de primaria junté mis domingos, o mesadas como le dicen algunos, para adquirir mi primera cámara de cine Super8 propia, una Kodak M22 que todavía conservo por supuesto y el mundo tuvo otra dimensión; 3 minutos y medio de gloria en movimiento por cincuenta pesos. Filmé de todo. Mis clips mas celebrados eran donde hacía trucos de magia, aparecía y desaparecía o hacía bailar guitarras y formarse nubes en el cielo.
Y así fuí encontrando otros usos prácticos que le daba a estas tecnologías emergentes de las computadoras, las grabadoras, la televisión y las cámaras de cine.
Sin quererlo era vocero autodidacta de la convergencia de los medios y la tecnología. A este respecto yo era un absoluto freak que devoraba las revistas de Science, Scientific American y Mecánica Popular que ya se editaba en español. Y me sentìa privilegiado por tener este don de aprender que no se detendrá jamaz en mí hasta que muera.
Así, al correr de Mundial de Futbol en 1970 yo era el único de mi salon de clases que podía grabar y escuchar su propia voz. El único que tenía una cámara de cine propia y hacía películas de trucos y animación stopmotion. El único que sabía como hacer tarjetas de preguntas para la Computadora Lilly Ledy y el único que escuchaba estaciones de radio de lejanos países en las noches estrelladas de la region mas transparente. Allá en la calle de Moras en la Colonia del Valle famosa por sus árboles, tranvías y calles de doble sentido donde a las 6 de la tarde podíamos escuchar el Ferrocarril de Cuernavaca pasar pitando por el lado del Periférico al tiempo y en consonancia con la salida puntual de los obreros de Cementos Tolteca donde sonaban una sirena inconfundible. Lugares a un par de kilómetros de mi hogar. Yo me preguntaba, justo antes de bañarme y merendar como podía llegar el sonido por aire hasta mi casa de tan lejos. Alguna vez dilucidé en aplicar una fórmula física V=E/T para calcular la distancia hasta allá, si ya lo había hecho con los truenos y relámpagos por que no intentarlo con esto?
Y puedo seguir con mis progresos en la secundaria, la preparatoria y las Universidades en las que estuve... y luego en mi vida profesional. Siempre hacia adelante, mirando al futuro. Si gustan se los platico también.
Pero todo eso es trivial si no hiciera lo que me nace ahora. Algo que el destino trajo a mis manos.
Adelante significa progreso y aqui estamos por el progreso así que: Adelante Enciclomedia.
jueves, 22 de noviembre de 2007
¿Por que "Adelante" y mis pininos en Tecnología Educativa
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2 comentarios:
MI ESTIMADO HIRAM:
COM SIEMPRE ES SORPRENDENTE TU CEATIVIDAD Y FACILIDAD PARA FUNDIR LA COMUNICACION LA TECNOLOGIA Y EL BUEN HUMOR. CASUALMENTE ENCONTRE ESTE ARTICULO Y HACES MENCION DE GRATOS RECUERDOS EN LA PRIMARIA DE LO FANITCOS QUE ERAMOS DE LOS DOCUMENTALES DEL CANAL 11 Y QUE A LA FECHA ME HAN LLEVADO DE LA MANO A ENTENDER LA EVOLUCION DEL HOMBRE Y CUANDO ME REENCUENTRO CONTIGO ES GRACIAS A UN PROGRAMA DE TELEVISION EN EL QUE APARECES COMO PRODUCTOR Y PRECISAMNTE DE LA ULTIMA TECNOLOGIA.
TE FELICITO Y APRECIO EL DON DE HABER SIDO AMIGOS DE LA INFANCIA Y COMPARTIR NUESTROS GUSTOS QUE HAN SIDO PARTE DE NUESTRA FORMACION Y PROYECTOS DE VIDA.
Mi Estimado Amigo Carlos: Gracias por escribir y gracias por tomarte el tiempo para leer. El destino nos ha reunido de nuevo y espero verte muy pronto para agradecer y brindar por todo lo que la vida nos da y sobretodo por la amistad.
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